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Les coulisses des Masters

¿Por qué los espectáculos de Masters de Feu se presentan de forma anónima?

¿Por qué ya no se presentan los equipos antes de su espectáculo? Esta norma, hoy emblemática de Masters de Feu, nació de una reflexión realizada tras la edición de 2018 para garantizar una perfecta equidad entre todos los participantes.

Maëlle Fonteneau

Durante varios años, el concurso siguió un ceremonial muy clásico. Antes de cada espectáculo, se anunciaba el país, se presentaba la empresa y se difundía el himno nacional. Una puesta en escena solemne, casi deportiva, que situaba a cada equipo en su identidad incluso antes del primer disparo.

Después llegó la edición de 2018.

Ese año, Francia participaba por primera vez en la competición. Los tres espectáculos fueron especialmente logrados y la clasificación se decidió por un margen mínimo. Al término de la velada, el equipo francés ganó el Master d'Argent.

La calidad de su actuación no dejaba lugar a dudas. Sin embargo, algunas voces plantearon rápidamente una pregunta: ¿el resultado habría sido el mismo si el país y la empresa no se hubieran conocido de antemano?

Imposible, por supuesto, reescribir el concurso. Nadie sabrá jamás si el desenlace habría cambiado. Pero esta pregunta bastó para hacer evolucionar el funcionamiento de Masters de Feu.

Juzgar el espectáculo, nada más que el espectáculo

A partir de las ediciones siguientes, los equipos dejaron de ser presentados antes de su actuación. El público y el jurado descubren ahora un número, no una nacionalidad ni el nombre de una empresa.

El orden de paso se determina por sorteo, organizado a puerta cerrada. Las identidades solo se revelan una vez finalizadas las actuaciones y registradas las puntuaciones.

Esta norma no pone en duda la integridad del jurado de 2018. Responde a un principio más amplio: en una competición internacional, no basta con que el juicio sea imparcial; además, no debe poder sospecharse que no lo es.

Borrar las reputaciones y las banderas

Algunas casas de pirotecnia llegan a Masters con un palmarés impresionante. Otras participan por primera vez. Algunos países se asocian de inmediato con una gran tradición de fuegos artificiales, mientras que otros son menos conocidos por el público.

Toda esa información puede generar expectativas, incluso de forma inconsciente.

El anonimato permite neutralizarlas. El jurado ya no premia una reputación, un origen ni una bandera, sino una escritura artística: la banda sonora, la sincronización, la originalidad de los efectos, la construcción del espectáculo y la emoción que produce.

También por eso la revelación final resulta más poderosa. Entonces, el público descubre quién estaba detrás de cada creación, después de haberla apreciado sin ideas preconcebidas.

Una decisión nacida de una duda, convertida en garantía

La edición de 2018 no provocó ninguna revisión del palmarés. Simplemente puso de relieve una posible fragilidad en la percepción del concurso.

De esta reflexión nació una de las reglas más importantes de Masters de Feu: cada equipo debe poder ser juzgado en las mismas condiciones, únicamente por lo que presenta en el cielo.

Desde entonces, las banderas esperan al final del espectáculo. El arte, en cambio, va primero.

¿Por qué los espectáculos de Masters de Feu son anónimos? · Masters de Feu