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Pyrotechnie

Antonio Parente, Parente Fireworks: tradición italiana y emoción antes del Master de Oro 2019

A las puertas de la gran final del Master de Oro 2019, encuentro con Antonio Parente, diseñador de Parente Fireworks, ganador del Master de Plata 2016. El pirotécnico italiano repasa su enfoque del espectáculo pirotécnico, entre precisión musical, savoir-faire familiar y fidelidad a la tradición.

Antonio Parente, Parente Fireworks: tradition italienne et émotion avant le Master d'Or 2019

El 21 de septiembre de 2019, el hipódromo de Compiègne acogió una velada muy esperada por los aficionados a la pirotecnia: la gran final del Master d'Or. Tres ganadores de ediciones anteriores se reunieron allí para defender su visión del fuego artificial, ante el jurado y el público. Entre ellos, Parente Fireworks, casa italiana vencedora del Master d'Argent 2016, regresaba con la ambición de confirmar su rango. A pocas semanas de esta final, Antonio Parente, diseñador principal del espectáculo presentado en Compiègne, compartía su visión de un arte en el que la técnica solo vale si está al servicio de la emoción.

Parente Fireworks, una casa italiana esperada en Compiègne

En el panorama europeo de la pirotecnia, el nombre Parente ocupa un lugar singular. La empresa se inscribe en una larga historia familiar, nacida en Italia en torno a la fabricación y la puesta en escena de fuegos artificiales. La casa reivindica un saber hacer completo: no se limita a diseñar espectáculos, sino que también produce parte de sus propios artículos pirotécnicos. Este dominio de la materia, del laboratorio al cielo, confiere a sus creaciones una identidad reconocible, alimentada por la gran tradición italiana del fuego.

Esta tradición, Parente Fireworks ya la había llevado a lo más alto durante la primera edición de Masters de Feu, en 2016. Frente a competidores europeos, el equipo italiano sedujo al jurado y conquistó el Master d'Argent. Tres años después, ese éxito le abría las puertas del Master d'Or 2019, junto a Nanos Fireworks, representante de Grecia, y Grand Final, representante de Francia. La final prometía así un enfrentamiento de estilos, culturas y escrituras pirotécnicas, en un marco ya familiar para los grandes artificieros: el hipódromo de Compiègne.

El recuerdo del Master d'Argent 2016

Para Antonio Parente, la victoria de 2016 seguía siendo ante todo un momento de orgullo colectivo. El artificiero italiano destacaba el trabajo de todo su equipo y la responsabilidad de representar a su país en un concurso internacional. En un ámbito en el que cada espectáculo implica meses de preparación, decisiones artísticas precisas y una ejecución sin margen de error, un trofeo nunca recompensa a un solo hombre. Consagra un método, una disciplina, una cultura de taller y la capacidad de transformar un tema impuesto en una experiencia sensible.

Sin embargo, volver a Compiègne para una gran final cambiaba la perspectiva. Ya no se trataba solo de convencer una primera vez, sino de reencontrar un lugar, un público y un nivel de exigencia todavía más alto. Antonio Parente afrontaba esta cita con prudencia y determinación. Su objetivo no era impresionar por la mera potencia del dispositivo, sino arrastrar a los espectadores a un universo. El fuego artificial, según él, debe crear una adhesión inmediata: el público debe entrar en la idea del espectáculo, comprender su movimiento, sentir sus respiraciones.

Una pirotecnia guiada por la emoción

En la entrevista, Antonio Parente insistía en un punto esencial: la pirotecnia no es una demostración fría de medios técnicos. Por supuesto, los programas de diseño, los sistemas de disparo y las posibilidades de sincronización han transformado profundamente la disciplina. Hoy permiten construir coreografías muy precisas, multiplicar ángulos, ritmos y efectos. Pero la herramienta no debe ocupar el lugar de la intención. Para Parente Fireworks, un fuego bien logrado es ante todo un fuego legible, expresivo, capaz de conmover al público sin perderlo en una escalada sin medida.

Esta postura aporta a su enfoque una elegancia particular. Allí donde algunos espectáculos buscan la acumulación, Antonio Parente defiende una forma de equilibrio: la precisión del gesto, la justeza de los colores, el sentido del ritmo y la calidad de la transición entre los cuadros. No se trata de hacer menos, sino de hacerlo bien. Una secuencia puede ser espectacular por su amplitud; también puede serlo por un silencio, una espera, un cambio de tono o una apertura repentina del cielo. La fuerza del fuego artificial reside a menudo en esa alternancia entre tensión y liberación.

Componer un espectáculo a partir de la música

La final del Master d'Or 2019 imponía a los artificieros un tema de gala: Los Grandes Clásicos. Un registro así exigía una relación precisa entre la música y los efectos pirotécnicos. Para Antonio Parente, la banda sonora constituye el fundamento de la creación. Una vez elegidas las obras y fijada la arquitectura musical, el diseñador imagina las formas visuales capaces de prolongar ese impulso. No se trata de ilustrar mecánicamente cada nota, sino de traducir una impresión: un crescendo orquestal, una ruptura, una vibración, un color emocional.

El artificiero italiano explicaba que se situaba mentalmente del lado del público. Este enfoque es valioso, porque recuerda que el espectáculo pirotécnico solo existe de verdad en el momento en que se comparte. El diseñador conoce los planes de disparo, las familias de efectos, las duraciones y las limitaciones; el espectador, en cambio, recibe una historia luminosa en tiempo real. El reto consiste, por tanto, en hacer que esa historia sea clara, fluida y memorable. Para Antonio Parente, ahí reside precisamente la belleza del oficio: liberar emociones a través del fuego.

El hipódromo, un terreno de juego que hay que dominar

El recinto de Compiègne también cuenta en la concepción de un espectáculo. El hipódromo ofrece amplitud, profundidad y visibilidad, lo que permite imaginar vastas arquitecturas de luz. Tras una primera experiencia exitosa en 2016, el equipo Parente regresaba con un mejor conocimiento del lugar. Esa familiaridad debía permitir ajustar con mayor precisión la coreografía al terreno: distancias, alturas, apertura del campo visual y relación entre las líneas de disparo y la mirada del público.

En una competición internacional, esta adaptación al lugar se convierte en un criterio artístico por derecho propio. El mismo espectáculo no produce el mismo efecto según se dispare sobre el agua, en un entorno urbano o en un gran espacio abierto. En Compiègne, el cielo se convierte en un escenario monumental, pero ese escenario exige una escritura precisa. Los artificieros deben ocupar el espacio sin aplastarlo, jugar con la profundidad, cuidar los contrastes y preservar la lectura global. Parente Fireworks llegaba con esa ventaja: la de un equipo experimentado, habituado a las grandes citas y atento a las cualidades propias de cada lugar.

Tradición e innovación, el hilo conductor de Parente

La singularidad de Parente Fireworks reside, por último, en su relación con la tradición. Antonio Parente no rechaza la innovación; sabe hasta qué punto las tecnologías recientes han ampliado el vocabulario pirotécnico. Pero advierte del riesgo de un arte que olvidara su origen artesanal. En la cultura italiana del fuego, la fabricación, el color, la materia y el gesto transmitido cuentan tanto como el control digital. La modernidad se convierte entonces en una prolongación del saber hacer, no en su sustitución.

Este mensaje resuena especialmente en el marco de Masters de Feu, concurso en el que la excelencia técnica siempre debe ponerse al servicio de la poesía. Para los jóvenes apasionados que sueñan con la pirotecnia, Antonio Parente recordaba además la exigencia del oficio: hace falta una pasión profunda, una gran disciplina y la conciencia de un universo a veces difícil, en el que la seguridad es inseparable de la creación. Pero cuando esa pasión está presente, le da al fuego un poder poco común: el de reunir miles de miradas en torno a una emoción compartida.

A las vísperas del Master d'Or 2019, Parente Fireworks aparecía así como un candidato de peso, impulsado por una historia familiar, una cultura del gesto bello y una convicción firme: el fuego artificial nunca es solo una actuación. Es un lenguaje. Y en ese lenguaje, Antonio Parente pretendía hacer oír la voz de Italia, entre brillo, mesura y fidelidad a la tradición.

Antonio Parente, Parente Fireworks antes del Master de Oro 2019 · Masters de Feu